El CMGIR es una infraestructura ambiental que integra distintos procesos para la gestión de residuos sólidos domiciliarios, incluyendo valorización material (reciclaje), valorización orgánica (compostaje), tratamiento de subproductos (lixiviados y biogás) y disposición final segura. Su diseño responde a un enfoque de gestión integral, reduciendo la cantidad de residuos que requieren disposición final.
El CMGIR es una solución de largo plazo para la Región de Valparaíso, alineada con la Ley REP, la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos y las políticas de economía circular del país.
El proyecto responde a la necesidad regional de contar con infraestructura de largo plazo, considerando la limitada vida útil remanente del relleno sanitario El Molle y el riesgo de discontinuidad de un servicio esencial. Asimismo, aborda la brecha existente en infraestructura de valorización, necesaria para cumplir metas de economía circular
El proyecto incorpora instalaciones para reciclaje y compostaje, alineándose con la Ley REP y la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos. Esto permite recuperar materiales valorizables y reducir la fracción destinada a disposición final, facilitando el cumplimiento de metas regulatorias.
El proyecto se ubicará en la comuna de Viña del Mar, en el km 102,5 de la Ruta 60 Troncal Sur, en el sector Los Rincones, en la comuna de Viña del Mar. Su extensión es de aproximadamente 206 hectáreas, de las cuales cerca de 144 hectáreas se destinan a protección ambiental y 62 hectáreas a operación.
La localización responde a criterios técnicos como disponibilidad de superficie, condiciones geográficas adecuadas, distancia relativa a centros de generación de residuos y optimización logística, permitiendo reducir tiempos de transporte y emisiones asociadas.
Se consideraron variables como: uso de suelo compatible, distancia a centros poblados, condiciones hidrogeológicas, accesibilidad vial, minimización de impactos ambientales y posibilidad de establecer zonas de amortiguación y protección.
Superior a 40 millones de dólares.
A diferencia de un relleno sanitario convencional, el CMGIR incorpora unidades complementarias de valorización material, compostaje, manejo de biogás y tratamiento de lixiviados. Estas permiten avanzar hacia una gestión más integral, reduciendo progresivamente la fracción destinada a disposición final, conforme al diseño y fases de implementación del proyecto.
El proyecto recibirá principalmente residuos sólidos domiciliarios y asimilables, provenientes de comunas del Gran Valparaíso, en función de acuerdos operacionales y necesidades del sistema regional.
El proyecto contempla una capacidad promedio de operación de aproximadamente 1.230.000 toneladas anuales y una vida útil estimada de 25 años, considerando fases de desarrollo progresivo.
El biogás será capturado mediante sistemas de extracción controlada, evitando su liberación a la atmósfera. Este podrá ser tratado y, en etapas futuras, utilizado como fuente de valorización energética, contribuyendo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El proyecto considera sistemas de captación, acumulación y tratamiento de lixiviados, diseñados para evitar su infiltración al suelo y asegurar un manejo ambientalmente controlado. El detalle de la tecnología, capacidad, recirculación, evaporación, reutilización o disposición final deberá quedar descrito y evaluado en el EIA.
El diseño incorpora sistemas de impermeabilización, captación y tratamiento de lixiviados, junto con monitoreo permanente, lo que permite minimizar el riesgo de infiltración. Estas medidas son estándar en infraestructura moderna y serán evaluadas en el SEIA.
La operación considera medidas de prevención, control y mitigación de olores, incluyendo manejo operacional de residuos, cobertura, captación de biogás y sistemas específicos de control. Estas medidas serán evaluadas en el SEIA y deberán ser objeto de seguimiento durante la operación.
El diseño considera sistemas de drenaje, manejo de aguas lluvias y estabilidad estructural de las celdas de disposición, de modo de prevenir riesgos como rebalses o escurrimientos en eventos de precipitaciones intensas.
Su ubicación cercana a los principales centros de generación de residuos permite reducir distancias de traslado respecto de otras alternativas más alejadas. Los accesos consideran conexión directa mediante la Ruta 60 Troncal Sur, minimizando la circulación por zonas residenciales.
Durante la evaluación ambiental se analizarán los flujos vehiculares y se establecerán las medidas que correspondan para mantener una operación segura.
La distancia respecto de viviendas y sectores habitados será informada en el EIA con base en cartografía oficial, línea de base territorial y evaluación de impactos. El diseño considera zonas de resguardo y protección ambiental, cuya suficiencia será evaluada por la autoridad competente.
Se desarrolló un proceso de vinculación comunitaria temprana incluyendo jornadas informativas y diálogo con más de 120 dirigentes sociales, lo que permitió levantar percepciones, inquietudes y oportunidades de mejora del proyecto.
El proyecto incorpora beneficios ambientales, sociales y económicos para el territorio.
Entre ellos destacan:
El objetivo es transformarse en una infraestructura que aporte al desarrollo sostenible del territorio.
El CMGIR requerirá de 179 puestos de trabajo durante sus distintas etapas de construcción, operación y cierre.
Sí. El diseño del CMGIR incorpora medidas específicas de prevención y respuesta frente a incendios, considerando además las características del entorno y el riesgo de incendios forestales existente en la zona.
Entre las principales medidas se considera una faja cortafuego de 10 metros de ancho, mantenida libre de vegetación y material combustible; cobertura diaria de los residuos para reducir su exposición; captación y manejo controlado del biogás; sistemas de extinción en las instalaciones; y un Plan de Prevención de Contingencias y Emergencias.
La faja cortafuego será mantenida periódicamente durante la operación del proyecto.
El proyecto considera distintas medidas para prevenir y controlar los olores directamente en las fuentes donde pueden generarse.
En el frente activo de disposición se mantendrá acotado y los residuos recibirán cobertura diaria. El biogás será captado y conducido para su tratamiento mediante combustión controlada.
La planta de compostaje operará en un recinto cerrado, con extracción de aire y tratamiento mediante biofiltros. Adicionalmente, se consideran sistemas de nebulización para el control de olores y monitoreo de las condiciones meteorológicas para apoyar la gestión operacional.
El objetivo es prevenir y minimizar la generación y propagación de olores hacia el entorno.
La principal medida de control es evitar que los residuos permanezcan expuestos.
Los residuos dispuestos serán compactados y cubiertos diariamente con una capa de material de cobertura, aislándolos del ambiente y reduciendo las condiciones que favorecen la presencia de moscas, roedores y aves.
A esto se suman el uso de contenedores cerrados en las áreas de manejo de residuos, limpieza periódica de las instalaciones, cierres perimetrales y medidas de control de vectores incorporadas a la operación del Centro.
La zona de disposición final contará con un sistema continuo de impermeabilización basal, diseñado para impedir que los lixiviados entren en contacto con el suelo natural.
Este sistema considera, entre otras capas, una barrera de arcilla geosintética de bentonita, una geomembrana de polietileno de alta densidad (HDPE) de 1,5 mm, un geotextil de protección y una capa de suelo fino compactado.
Las uniones de la geomembrana serán soldadas y sometidas a controles de calidad y ensayos para verificar su estanqueidad. Sobre esta impermeabilización se instalará el sistema de captación y conducción de lixiviados hacia las instalaciones de almacenamiento y tratamiento.
El proyecto contempla una Planta de Tratamiento de Líquidos Lixiviados (PTL) con capacidad máxima de 380 m³/día, implementada modularmente.
El tratamiento considera varias etapas sucesivas: tratamiento biológico, tratamiento físico-químico, filtración, desinfección, ultrafiltración y finalmente ósmosis inversa.
El agua tratada será reutilizada dentro del proyecto, principalmente para humectación y control de polvo. La corriente concentrada proveniente de la ósmosis inversa será almacenada y manejada mediante sistemas de evaporación especialmente impermeabilizados.
El diseño considera una operación de cero descarga de lixiviados hacia cuerpos de agua.
El diseño contempla la reutilización del agua tratada dentro del proyecto.
El sistema fue diseñado con capacidad de almacenamiento y regulación para enfrentar variaciones operacionales y detenciones temporales de la planta de tratamiento.
El proyecto considera dos piscinas principales de almacenamiento de lixiviados, con una capacidad conjunta aproximada de 52.354 m³, además de infraestructura para el manejo del concentrado proveniente del tratamiento. Estas instalaciones cuentan con impermeabilización de doble barrera y sistemas de detección de fugas.
Ante una detención temporal del tratamiento, los lixiviados permanecen contenidos dentro del sistema y pueden ser almacenados o gestionados mediante los sistemas previstos en el proyecto, sin requerir su descarga al medio ambiente.
El proyecto considera además procedimientos específicos de contingencia y emergencia para este tipo de situaciones.
La protección de las aguas superficiales y subterráneas se aborda mediante varias barreras complementarias.
La zona de disposición final y las piscinas de lixiviados cuentan con sistemas de impermeabilización; los líquidos generados son captados y conducidos hacia instalaciones de almacenamiento y tratamiento; y las aguas lluvias limpias son interceptadas y desviadas mediante obras de drenaje para evitar su contacto con los residuos.
El proyecto incorpora además una red de pozos de observación subsuperficial, que permitirá monitorear las condiciones del subsuelo durante la operación.
El diseño contempla que los lixiviados y demás efluentes sean gestionados dentro del propio sistema, sin descarga hacia cursos superficiales o aguas subterráneas.
Las instalaciones se encuentran aproximadamente a 1.300 metros del Estero Marga Marga.
El proyecto no contempla intervenir directamente el cauce del estero ni descargar lixiviados o aguas residuales hacia él.
El CMGIR cuenta con un diseño considera manejo de aguas lluvias, impermeabilización, captación de lixiviados y tratamiento de los efluentes como elementos relevantes de protección hídrica.
Sí. El diseño se ha desarrollado considerando estudios geológicos, geotécnicos e hidrogeológicos específicos del emplazamiento.
La Región de Valparaíso presenta una condición sísmica propia de la zona central de Chile y las instalaciones permanentes y estructuras del proyecto serán diseñadas conforme a los estándares sísmicos aplicables.
Los estudios realizados para el emplazamiento no identifican una falla geológica que atraviese directamente las instalaciones proyectadas, sin perjuicio de la existencia del sistema regional de fallas Marga-Marga en el contexto geológico más amplio.
El Plan de Emergencias considera además procedimientos de evacuación, puntos de encuentro y simulacros frente a eventos sísmicos.
El proyecto se emplaza fuera de los principales centros poblados y mantiene una zona de resguardo respecto de las instalaciones habitadas del entorno.
La vivienda aislada más próxima se encuentra aproximadamente a 1.050 metros, mientras que el grupo de viviendas más próximo se encuentra aproximadamente a 2.200 metros.
Los principales centros poblados se encuentran a distancias mayores. Estas distancias, junto con la topografía y las condiciones meteorológicas locales, han sido incorporadas en las evaluaciones de ruido, calidad del aire, olores y otros componentes ambientales del EIA.
Una de las principales medidas consideradas es la pavimentación del camino principal de acceso, de aproximadamente 3,76 km, evitando la generación de polvo asociada al tránsito frecuente de camiones sobre caminos de tierra.
En los caminos y sectores operacionales interiores se consideran medidas de control de polvo, incluyendo humectación cuando corresponda, utilizando preferentemente agua tratada y recuperada por el propio proyecto.
Durante la construcción también se contempla monitoreo de Material Particulado Sedimentable (MPS) mediante estaciones instaladas en el entorno del proyecto, además del seguimiento de las condiciones meteorológicas.
No. El acceso directo al CMGIR se realizará desde la Ruta 60-CH Troncal Sur, mediante un camino de acceso propio de aproximadamente 3,76 km, pavimentado y diseñado para tránsito pesado.
Por esta razón, el acceso inmediato al proyecto no requiere que los camiones ingresen a barrios residenciales cercanos para llegar a las instalaciones.
Las rutas utilizadas antes de incorporarse a la Ruta 60 dependerán del lugar de origen de los residuos y de la red vial utilizada por cada servicio de transporte. El impacto del tránsito generado por el proyecto forma parte del estudio vial desarrollado en el EIA.
La protección de la biodiversidad fue incorporada desde el diseño del proyecto.
Durante el desarrollo de la ingeniería se ajustó la superficie de intervención y el layout de las obras para evitar sectores ambientalmente sensibles, incluyendo áreas de bosque nativo de preservación y ejemplares de flora de especial interés.
Previo a las obras se consideran medidas específicas de manejo biológico, incluyendo rescate, propagación y relocalización de especies vegetales cuando corresponda, además de medidas de perturbación controlada para fauna de baja movilidad.
Durante la operación se consideran cierres perimetrales para limitar el ingreso de fauna a las áreas operacionales y medidas de seguridad en piscinas y otras instalaciones.
Asimismo, se contempla un plan de gestión nocturna de luminarias, a efectos de reducir la perturbación sobre aves y fauna cuya actividad aumenta en las noches.
Estas acciones se complementan con programas de seguimiento destinados a verificar la efectividad de las medidas implementadas durante las distintas fases del proyecto.
Centro Metropolitano de Gestión Integral de Residuos